Aveces nos torturamos pensando que las personas son como uno los crea.
Nos desgastamos pensando en que la persona idealizada es más de lo que realmente es.
Esperamos que haga cosas que nunca ha pensado y
nos enojamos si no las hacen.
Exigimos del otro quehaceres que no son justos.
Nos torturamos idealizando a quien ya se idealiza.
Y esperamos, y esperamos, y esperamos... y morimos esperando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario